“Seres fortalecidos: buenos ciudadanos y buenos profesionales”

Absalón Arcila, rector de la Institución Educativa José Miguel de la Calle ubicada en el municipio de Envigado, Antioquia, se considera uno de los directivos docentes más novatos, con tan solo un año y medio de gestión.

El rector afirma que las instituciones educativas deben gerenciarse, ya que para él, son como una empresa que debe tener siempre los mejores productos. Considera a sus estudiantes diamantes, quienes requieren un alto nivel de responsabilidad y acompañamiento en su proceso de formación académica, profesional y ciudadana.

Su desarrollo laboral estuvo centrado en el sector financiero durante 25 años, pero con el tiempo descubrió que “hay cosas que el dinero no puede comprar” y la satisfacción que vive a diario gerenciando su Institución, es una de ellas.

Este sacerdote católico anglicano, ha fundamentado su gestión como rector en la Institución bajo el lema: “El docente es mi maestro” en el que su rol es el de un compañero, un guía; consciente de la responsabilidad que implica hacer parte de la comunidad educativa.

Además, se ha permitido acercar a la familia como eje principal de la estructura institucional, porque asegura que los estudiantes con dificultades disciplinarias y de desempeño académico, son el resultado del desajuste sociocultural que ha desencadenado la disolución del núcleo familiar y el poco tiempo de calidad que los padres dedican a compartir con sus hijos.

“Los anglosajones llaman hogar a la chimenea. Hogar, viene de hoguera”

Es precisamente ese calor de hogar de las casas de antaño, en el que la familia se juntaba para comer alrededor del fogón, lo que no tienen las de hoy. Los estudiantes que actualmente asisten a las aulas manifiestan la falta de espacios familiares en los que cada quién exprese lo que siente y lo que está viviendo en su cotidianidad.

La responsabilidad en la formación de los estudiantes no es exclusiva de los docentes, es de toda la comunidad que se encuentra alrededor. Con esta claridad, los esfuerzos de Absalón se han encaminado, en los últimos meses, a integrar a todos los actores dentro y fuera de la comunidad educativa y a hacerlos partícipes de lo que sucede dentro del plantel.

“En los procesos de formación tenemos que lograr integrar totalmente a la comunidad”

Después de recibirse como diácono de la iglesia anglicana, Absalón decide encaminar su vida a la misión de ser rector de una institución educativa, no viéndolo como un trabajo o una obligación por cumplir, sino, con la convicción de hacer un aporte importante a la comunidad a través de su gestión; ideal que ha transversalizado su quehacer diario y ha sabido transmitir a su equipo de trabajo, que describe con completa seguridad, como maestros que creen en su poder de transformación y asumen la responsabilidad de formar ciudadanos para el mundo.

Para un rector, si bien, el administrar los recursos de la institución es importante, esto no debería ocupar la mayor parte de su tiempo, asegura. “Lo que realmente nos tiene que importar a nosotros, es el ser. Qué es lo que piensa, qué es lo que siente, qué es lo que le duele”. Como seres, muchas veces, solo necesitamos sentirnos escuchados.

A escuchar a sus estudiantes, a los padres de familia, a los vecinos, a los comerciantes, al contexto barrial en el que se encuentra la institución, al municipio, al país… es a lo que dedica Absalón Arcila sus días. Permitiendo generar propuestas que aporten al fortalecimiento del ser desde las artes, innovando en las prácticas pedagógicas en el plantel educativo.

“El colegio no lo hace la planta física, lo conforma la comunidad educativa”

Por segundo año consecutivo, la Institución obtuvo el reconocimiento de mejor ambiente escolar. Logrado por una comunidad educativa que se escucha y entiende en todas las dimensiones de su ser, respetando la diferencia y acompañando los diferentes procesos, haciendo un aporte importante a la innovación escolar y metodológica.

De acuerdo a esto, la proyección de la institución no está encaminada solo a “un colegio”, sino a un Centro de Servicios Comunitarios. “El colegio no puede ser un ente invisible en la zona de influencia” afirma el directivo, lo que se traduce a que la Institución no sea ocupada solo por los estudiantes y docentes, sino que esté al servicio de los vecinos, abierta al público para que se desarrollen actividades culturales, deportivas y recreativas en ese espacio.

El rector ha hecho vínculos importantes con la orquesta sinfónica para que forme estudiantes de básica primaria en iniciación musical, con grupos de teatro y de baile locales, para promover la participación de los estudiantes de diferentes grados en dichos espacios.

El propósito de este líder transformador es acompañar, con todos los medios necesarios y posibles a sus estudiantes, para que cumplan sus sueños siendo mejores seres humanos y ciudadanos que aporten desde una visión amplia e integrativa a su comunidad.

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