“Suplantar los derechos humanos por creencias personales pone en riesgo de discriminación y exclusión a los estudiantes”

Los ambientes escolares en donde se valora la diversidad y la diferencia, y se fomenta la sana convivencia y el respeto por los derechos humanos posibilitan el desarrollo íntegro de los estudiantes.

“Educar para aprender a vivir juntos” es un artículo escrito por Diego Arbeláez Muñoz, Asesor Pedagógico de la Fundación Empresarios por la Educación, sobre la importancia de generar experiencias educativas que beneficien los procesos de aprendizaje de los alumnos y aporten a la construcción de una educación de calidad.

Una institución inclusiva es aquella que acoge a todos los alumnos y no discrimina, respeta la dignidad, valora la diversidad y promueve los derechos humanos. El autor define la educación para la convivencia como un acto político, ético y estético. Político porque demanda la participación de todos para la sostenibilidad del bien común, ético porque implica garantizar el aprendizaje colectivo y no de unos pocos, y estético porque significa ver la grandeza de cada ser humano en la dimensión de su dignidad.

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Puntos principales

  • La diversidad es inherente al ser humano, por lo tanto es una realidad social latente que concierne a la escuela. Garantizar el derecho a una educación de calidad, que posibilite el desarrollo de la libre personalidad y garantice la integridad física, mental y emocional de los estudiantes no es optativo, es un mandato respaldado por la Constitución.
  • Es imprescindible que las instituciones educativas fomenten una cultura de no discriminación y de respeto por los derechos sexuales y reproductivos de todos los alumnos. Movilizar a la sociedad en favor de una postura política y religiosa, y no remitirse a los avances científicos y académicos referentes a la sexualidad, va en contra de este derecho fundamental y universal.
  • La discriminación tiene múltiples escenarios y se promueve en muchas ocasiones por medio de la disciplina y la implementación de normas como referentes para el buen vivir y el buen hacer. En muchas escuelas la obediencia y la sumisión se exponen como virtudes, así que es clara la necesidad de promover políticas de justicia y equidad de género, ya que las imposiciones terminan moldeando las acciones de los estudiantes tanto dentro, como fuera de la escuela y a largo plazo.
  • Entornos educativos que fomenten el respeto a una autoridad incuestionable, connotado en el miedo y la culpa pueden vulnerar los derechos sexuales y reproductivos de los alumnos. Escenarios con dichas características generan ambientes propensos para el abuso, la intimidación y el no cuidado del bien común.
  • La institución de calidad que vela por la integridad física y emocional de sus estudiantes forma en pensamiento crítico, es participativa y democrática; propicia espacios de reflexión y revisión de los sistemas de creencias, valores e imaginarios; y cuenta con docentes que leen el contexto, valoran y aprovechan la diversidad para construir experiencias de aprendizaje significativas.
  • Los contenidos son medios y no fines. El saber se construye y éste va más allá de la memorización de información, por lo tanto, las prácticas educativas requieren estar centradas en el desarrollo de competencias para la vida, que involucren no solo el intelecto sino también el cuerpo y los sentimientos y que generen nuevas miradas, vivencias autónomas y actos de responsabilidad con sentido, derivados del cuidado de sí mismos.

2 Comentarios
  1. Imagen de perfil de leonidas lopez morales

    Estamos en la IEGRAN COLOMBIA DE MANIZALES resignificando el manual de convivencia apropiado desde cada aula de clase para ser socializado con padres de familia y refrendado por el consejo directivo. Un buen documento a proposito del ejercicio de lec tura.

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