La dimensión pedagógica de la tarea del director

Los procesos de enseñanza y aprendizaje constituyen el foco central de la escuela, por lo tanto, desarrollar e implementar buenas prácticas pedagógicas no pueden estar únicamente en cabeza de los docentes. Un líder transformador es partícipe activo de la dimensión académica institucional y guía su mejoramiento.

En la cotidianidad del ejercicio de su rol los líderes escolares realizan tareas institucionales, comunitarias y administrativas que los pueden desviar del enfoque académico. El trabajo del directivo a veces puede quedarse tras un escritorio y limitarse a las labores organizacionales.

El Ministerio de Educación Nacional en su Guía 34 (2008), señala cuatro procesos principales para una gestión pedagógica que permitan orientar el análisis de la manera como la institución desarrolla la labor de acompañamiento a estudiantes: el diseño pedagógico curricular, las prácticas pedagógicas, la gestión del aula y el seguimiento académico.

Una puerta de entrada para abordar dicho aspecto es el acompañamiento a docentes a partir de las observaciones de clase. Si el directivo asesora, asiste y evalúa a sus educandos, y destina momentos para conversar, escuchar, retroalimentar y construir en conjunto, los incentiva a que se cuestionen, salgan de lo habitual y actúen diferente.

Aspectos a considerar

A la hora de presenciar una lección es importante focalizar y tener claro qué particularidades se van a examinar.

La información que el docente comparte, la relevancia de los contenidos, la clase de interacciones que ocurren, la finalidad de las tareas que son asignadas, y el tipo de retroalimentación que se imparte, son elementos claves en que enfocarse.

Algunas preguntas para tener en cuenta sobre dichas cuestiones son:

  • Información: ¿Es clara?
  • Contenidos: ¿Motivan? ¿Generan familiaridad? ¿Son relevantes para el alumno y su contexto?
  • Interacciones: ¿Quiénes interactúan? ¿Son útiles? ¿Son suficientes?
  • Tareas: ¿Cuál es su finalidad? ¿Llevan al aprendizaje?
  • Retroalimentación: ¿Son formativas? ¿Alientan, premian? ¿Marcan aciertos?

Por último es indispensable situarse en el lugar del alumno y cuestionarse: ¿Si yo hubiera presenciado la sesión, qué hubiera aprendido?.

Líderes, el espacio del aula no es privado, entrar al salón, ayudar y orientar es un camino para transformar la enseñanza y los aprendizaje institucionales. Salir de la cotidianidad de los procesos que se vienen implementando, fomentar una cultura de innovación y llegar a nuevos acuerdos pedagógicos, origina buenas prácticas que aporten a la construcción de proyectos educativos dinámicos y en constante mejora.

0 Comentarios

Contesta

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account