Comprendiendo las realidades escolares se transforman las instituciones

En las instituciones educativas se produce continuamente información valiosa que permite identificar logros y oportunidades para mejorar procesos; sin embargo, ésta no siempre es utilizada para analizar la escuela y tomar decisiones que impulsen transformaciones.

Hace algunos días, Emiliana Vegas, jefa del Banco Interamericano de Desarrollo de Educación del (BID) sostuvo que el gran desafío educativo en América Latina es combatir la alta deserción escolar en secundaria, ya que uno de cada dos jóvenes está abandonando las aulas de clase antes de culminar los años de formación correspondientes.

Países como Argentina y México cuentan con una tasa de graduación de educación secundaria que no supera el 50%, con 43 % y 48 % respectivamente; y solo unos cuantos como Brasil y Chile superan ese porcentaje, con 61% y 82%.

El abandono estudiantil tiene relación directa con el contexto de cada alumno, pero también está ligado al sistema educativo que muchas veces discrimina y expulsa. Como líder, es fundamental conocer a fondo su comunidad y las realidades pedagógicas para poder generar estrategias de intervención adecuadas.

Al identificar, conocer y reflexionar sobre las razones por las que los niños no asisten exitosamente a las instituciones se podrá comprender la situación real, y a partir de allí desarrollar e implementar prácticas de enseñanza que motiven el aprendizaje para que los alumnos permanezcan y se instruyan con sentido.

Una manera efectiva para esto, es el valerse de la información que generan los centros de enseñanza.

Líderes, los datos cumplen un papel valioso en la gestión. Servirse de ellos para saber cómo se encuentran los aprendizajes de los alumnos y sus trayectorias escolares, permite medir la realidad e identificar el porqué de los resultados.

Igualmente, al tener claridad en los procesos es posible fijar metas puntuales y evaluar qué tan realistas son los objetivos a alcanzar.

Cada dato es el reflejo de la situación cambiante de la institución y provee claves para apoyar la enseñanza, así que es importante contar con información organizada y actualizada, y establecer rutinas y procedimientos para su observación y análisis.

En una buena escuela los indicadores son un recurso valioso para reflexionar, evaluar planear y tomar decisiones con base en resultados concretos. Ir más allá de las percepciones favorece el construir caminos adecuados para alcanzar las metas planteadas y accionar de mejor manera.

Disminuir los índices de deserción escolar es un gran desafío a afrontar que requiere de tiempo y dedicación, y a pesar de que encuestas realizadas por el BID hayan identificado algunas de las razones más comunes de este fenómeno, como lo son “la falta de interés y de relevancia” y el embarazo adolescente; las relaciones entre fenómenos y causas son complejas y dependen del contexto de cada institución.

Valerse de la información para identificar situaciones críticas, y planificar y conducir acciones para resolverlas, es un instrumento indispensable de mejora que posibilita la construcción de una buena escuela.

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